¿Qué necesitás para empezar a leer Tarot?
Para empezar con el Tarot para principiantes necesitás bastante menos de lo que parece: un mazo de cartas, una guía o material de consulta y algo de tiempo para practicar.
No hace falta memorizar las 78 cartas antes de hacer una primera tirada, ni comprar velas, piedras, manteles especiales o accesorios rituales.
Lo importante al comienzo es entender cómo está organizado el mazo y aprender a relacionar las cartas entre sí.
1. Un mazo de Tarot
Un mazo de Tarot tradicional suele tener 78 cartas, divididas en:
- 22 Arcanos Mayores;
- 56 Arcanos Menores.
Los Arcanos Menores se organizan en cuatro palos: Bastos, Copas, Espadas y Oros.
Para aprender, suelen resultar especialmente prácticos los mazos basados en el sistema Rider-Waite-Smith, porque sus cartas presentan escenas e ilustraciones que ofrecen pistas visuales para interpretar incluso los Arcanos Menores.
Eso no significa que sea el único Tarot válido.
Existen numerosos estilos y sistemas. Sin embargo, cuando recién empezamos, utilizar un mazo para el que existe abundante material de estudio puede facilitar bastante las cosas.
2. Una guía para consultar
Acá aparece uno de los errores clásicos:
intentar memorizar todo antes de empezar.
Son 78 cartas, cada una con distintos matices, símbolos y posibles relaciones con las demás.
No tiene demasiado sentido estudiarlas como si fueran una tabla de multiplicar.
Al principio es completamente normal sacar una carta y consultar qué representa.
De hecho, la práctica repetida suele hacer que los significados se incorporen mucho mejor que la memorización forzada.
Por eso puede ayudarte tener un libro, una guía o apuntes cerca mientras practicás.
En Equisvena preparamos justamente Tarot para empezar, una guía digital que recorre las 78 cartas, los Arcanos Mayores y Menores, distintas tiradas y ejemplos de interpretación.
3. Un cuaderno puede resultar sorprendentemente útil
No es obligatorio, pero sí muy recomendable.
Podés registrar:
- qué pregunta hiciste;
- qué cartas aparecieron;
- cuál fue tu primera impresión;
- qué significado encontraste después;
- cómo relacionaste unas cartas con otras.
Con el tiempo, esas anotaciones permiten revisar cómo fue cambiando tu manera de interpretar.
Además, ayudan a desarrollar algo fundamental: no limitarse a leer cada carta de manera aislada.
4. Empezar con pocas cartas
No hace falta debutar con una Cruz Celta de diez cartas y quedar mirando la mesa como si hubieras abierto accidentalmente el tablero de control de una central nuclear.
😄
Una sola carta es suficiente para empezar.
Por ejemplo:
¿Qué aspecto debería observar hoy?
Sacás una carta, mirás la imagen y antes de consultar cualquier libro intentás describir qué te transmite.
Después comparás esa impresión con el significado tradicional.
Cuando eso resulte cómodo, podés probar una tirada de tres cartas.
Una estructura sencilla podría ser:
situación — dificultad — posible enfoque
Las tiradas pequeñas permiten concentrarse en las relaciones entre cartas sin sentirse abrumado.
5. Aprender a mirar antes de buscar el significado
Una carta de Tarot no es solamente un nombre.
Tiene personajes, posiciones corporales, objetos, colores, paisajes y símbolos.
Antes de consultar una guía, podés preguntarte:
¿Qué está ocurriendo en esta imagen?
¿La escena parece tranquila o tensa?
¿El personaje avanza, espera o retrocede?
¿Qué elemento llama primero tu atención?
Ese ejercicio no reemplaza el estudio de los significados tradicionales, pero ayuda a desarrollar una lectura menos mecánica.
¿Hay que aprender primero los Arcanos Mayores?
Puede ser una muy buena forma de comenzar.
Los 22 Arcanos Mayores forman un grupo relativamente pequeño y contienen algunas de las imágenes más reconocibles del Tarot: El Mago, La Emperatriz, El Ermitaño, La Muerte, El Sol o El Mundo, entre otras.
Practicar primero con ellos permite familiarizarse con la lógica simbólica del mazo.
Después podemos incorporar gradualmente los cuatro palos de los Arcanos Menores.
No es una regla obligatoria; simplemente es una forma cómoda de reducir la cantidad de información inicial.
¿Hay que leer las cartas invertidas?
Tampoco.
Algunos lectores interpretan de forma diferente una carta cuando aparece cabeza abajo.
Otros trabajan siempre con las cartas derechas y encuentran los matices mediante la posición que ocupan en la tirada y las cartas que las rodean.
Si recién empezás, podés trabajar perfectamente sin cartas invertidas.
Cuando tengas más práctica, decidís si querés incorporarlas.
¿Qué tipo de preguntas conviene hacer?
Las preguntas abiertas suelen ofrecer más posibilidades de interpretación que aquellas que buscan únicamente un “sí” o un “no”.
Por ejemplo, en lugar de:
¿Voy a conseguir este trabajo?
podrías preguntar:
¿Qué debería considerar respecto de esta oportunidad laboral?
O en lugar de:
¿Esta relación va a funcionar?
podés probar:
¿Qué dinámica debería observar en esta relación?
El cambio parece pequeño, pero permite utilizar las cartas como una herramienta de exploración y reflexión en lugar de exigirles una respuesta absoluta.
¿Es necesario creer en el Tarot?
No necesariamente.
Hay personas que lo utilizan desde una perspectiva espiritual o adivinatoria.
Otras lo emplean como sistema simbólico, herramienta narrativa, ejercicio de introspección o simplemente por interés cultural.
No existe evidencia científica de que las cartas puedan predecir el futuro.
La interpretación del Tarot pertenece al ámbito simbólico, espiritual y recreativo, según el enfoque de quien lo practica.
De hecho, históricamente las cartas de Tarot aparecieron en Europa como cartas de juego durante el siglo XV; su utilización sistemática con fines adivinatorios surgió varios siglos después, especialmente hacia finales del XVIII.
Entonces, ¿por dónde empiezo?
Podemos reducir todo a cuatro cosas:
un mazo + una guía + una tirada sencilla + práctica.
Sacá una carta.
Mirala.
Intentá describir qué ves.
Consultá su significado.
Anotá lo que pensaste.
Y repetí.
Al principio quizá necesites consultar absolutamente todo.
Después vas a empezar a reconocer cartas.
Más adelante empezarás a descubrir relaciones entre ellas.
Ahí es cuando el Tarot deja de parecer un conjunto de 78 significados para memorizar y empieza a convertirse en un lenguaje visual que aprendemos poco a poco.
Te puede ayudar:
Tarot para empezar – Guía práctica para aprender a leer las cartas