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¿Cómo se fabrican las esencias aromáticas? De la planta a la fragancia

Cómo se fabrican las esencias aromáticas con plantas y cítricos

Cuando abrimos un aromatizador de limón, encendemos un sahumerio de sándalo o usamos unas gotas de aceite aromático, probablemente no pensamos demasiado en cómo llegó ese aroma hasta ahí.

Sin embargo, cómo se fabrican las esencias aromáticas es bastante más interesante de lo que parece.

Algunas fragancias comienzan efectivamente en una flor, una hoja, una madera o la cáscara de una fruta. Otras necesitan métodos de extracción mucho más complejos. Y hay aromas que directamente no se “extraen” de ningún objeto: se construyen combinando diferentes sustancias aromáticas.

Por eso, antes de hablar de fabricación, conviene aclarar algo importante.

Aceite esencial, esencia y fragancia no son exactamente lo mismo

En el lenguaje cotidiano solemos llamar “esencia” a casi cualquier líquido concentrado que tenga aroma.

Pero existen diferencias.

Un aceite esencial se obtiene de una materia prima vegetal mediante procesos físicos, como la destilación o el prensado.

Una esencia aromática puede contener materias primas naturales, sustancias aromáticas de origen sintético o una combinación de ambas.

Una fragancia, en cambio, suele ser una composición creada a partir de diferentes ingredientes aromáticos para conseguir un olor determinado.

Por eso una fragancia llamada “Bosque”, “Ropa limpia” o “Brisa marina” no necesita provenir de una planta llamada Bosque, Ropa Limpia o Brisa Marina.

Afortunadamente. Sería bastante complicada la cosecha.

1. Destilación por vapor

Es uno de los métodos más conocidos para obtener aceites esenciales.

Se utiliza con numerosas plantas aromáticas como:

  • lavanda,
  • eucalipto,
  • romero,
  • menta,
  • algunas maderas y hierbas.

La materia vegetal se coloca en un recipiente y se hace pasar vapor a través de ella.

El calor ayuda a liberar los compuestos aromáticos volátiles de la planta. Estos viajan junto con el vapor y luego pasan por un sistema de enfriamiento.

Al condensarse nuevamente el vapor se obtiene una mezcla de agua y aceite esencial.

Como ambos líquidos tienen propiedades diferentes, pueden separarse.

El resultado es una sustancia muy concentrada: para producir una pequeña cantidad de aceite esencial puede ser necesaria una cantidad considerable de materia vegetal.

2. Prensado de las cáscaras

Si alguna vez pelaste una naranja y viste pequeñas gotas salir de la cáscara, ya viste parte del proceso en acción.

Los cítricos contienen gran cantidad de sustancias aromáticas en su piel.

Por eso, aromas como:

  • limón,
  • naranja,
  • mandarina,
  • pomelo,

pueden obtenerse mediante expresión o prensado de las cáscaras.

En términos simplificados, la corteza se rompe o prensa para liberar sus aceites aromáticos, que luego son separados y filtrados.

Es una de las razones por las que los aceites cítricos conservan ese carácter tan reconocible de la fruta fresca.

3. Extracción con solventes

No todas las plantas toleran bien la temperatura necesaria para una destilación por vapor.

Algunas flores poseen compuestos aromáticos particularmente delicados.

En esos casos pueden emplearse solventes adecuados para extraer las sustancias aromáticas de la materia vegetal.

Después de diferentes etapas de separación se pueden obtener concentrados muy aromáticos utilizados especialmente en perfumería.

Este tipo de proceso permite trabajar con materias primas cuyo aroma podría modificarse demasiado con otros métodos.

4. Extracción con CO₂

Existe además un método más moderno que utiliza dióxido de carbono en condiciones especiales de presión y temperatura.

En determinadas condiciones, el CO₂ puede comportarse como un excelente medio de extracción.

Después del proceso, al disminuir la presión, el dióxido de carbono se separa del extracto.

Esta tecnología permite obtener concentrados aromáticos de gran calidad y trabajar a temperaturas relativamente bajas.

No es el sistema utilizado para todo —también es más costoso y requiere equipamiento específico—, pero es otra de las herramientas disponibles para obtener sustancias aromáticas de materias naturales.

¿Y qué pasa con los aromas que no pueden extraerse?

Acá empieza una de las partes más curiosas.

¿La esencia de frutilla sale de una frutilla?

No necesariamente.

Y lo mismo puede ocurrir con muchos aromas que conocemos perfectamente:

chocolate, caramelo, talco, algodón limpio, cuero, lluvia, frutos rojos…

El olor que percibimos en algo es normalmente consecuencia de muchas moléculas diferentes actuando simultáneamente.

Los perfumistas y fabricantes pueden estudiar esas moléculas y utilizar sustancias aromáticas para reproducir ciertas características del aroma original.

Incluso pueden crear aromas que no existen exactamente de esa forma en la naturaleza.

Las moléculas aromáticas sintéticas

La palabra sintético a veces tiene mala prensa, pero en perfumería cumple una función enorme.

Las moléculas desarrolladas mediante síntesis permiten:

  • reproducir aromas difíciles de extraer;
  • conseguir mayor estabilidad;
  • crear nuevas notas olfativas;
  • mantener cierta uniformidad entre lotes;
  • complementar materias primas naturales;
  • evitar depender exclusivamente de recursos escasos o extremadamente costosos.

La perfumería moderna generalmente no consiste en elegir entre “natural o sintético” como si fueran dos mundos enfrentados.

Muy frecuentemente ambos conviven dentro de una misma composición.

Entonces, ¿cómo se crea finalmente una fragancia?

Tener diferentes materias aromáticas es solamente el comienzo.

Después hay que formular.

Un creador puede combinar decenas de componentes diferentes hasta conseguir el perfil deseado.

Algunos aportarán una primera impresión intensa y rápida. Otros aparecerán progresivamente. Otros permanecerán durante más tiempo y ayudarán a sostener la composición.

De ahí proviene la conocida división entre:

Notas de salida: las primeras que solemos percibir.

Notas de corazón: forman buena parte de la personalidad de la fragancia.

Notas de fondo: aparecen más lentamente y suelen permanecer durante más tiempo.

Una fragancia cítrica, por ejemplo, puede comenzar con limón y naranja, incorporar después notas herbales o florales y terminar apoyándose sobre maderas o almizcles.

El aroma final es el resultado de todo el conjunto, no de un único ingrediente.

¿Por qué “Limón” no huele igual en todas las marcas?

Esto también explica algo que cualquiera que disfrute de los aromas probablemente haya notado.

Podemos probar dos productos llamados Limón y encontrar que son bastante diferentes.

Uno puede recordar a una cáscara recién cortada.

Otro puede resultar más dulce.

Otro puede ser intenso y ácido.

Y otro puede mezclar limón con notas verdes, florales o incluso amaderadas.

El nombre indica generalmente el perfil dominante, pero detrás puede existir una composición bastante compleja.

Además pueden cambiar:

  • las materias primas utilizadas;
  • sus proporciones;
  • la concentración;
  • el soporte donde se aplica la fragancia;
  • la forma en que el producto libera el aroma.

Por eso tampoco huele exactamente igual una misma familia aromática aplicada en un spray, un aceite para hornito o un sahumerio.

El soporte también modifica la experiencia

La esencia es solamente una parte del producto final.

En un aromatizador en spray, la fragancia se dispersa rápidamente en el ambiente.

En un aceite aromático, se libera de otra manera cuando se utiliza en el dispositivo correspondiente.

En un sahumerio, el aroma forma parte de una mezcla que cambia al calentarse y quemarse.

Por eso dos productos que comparten determinadas notas pueden ofrecer experiencias bastante diferentes.

Y justamente ahí está parte de la diversión: descubrir no solamente qué aroma nos gusta, sino también de qué manera preferimos disfrutarlo.

Del laboratorio a nuestra memoria

Hay algo todavía más interesante que la química de los aromas.

Nuestro cerebro relaciona olores con experiencias.

Una fragancia puede recordarnos una casa, una persona, un viaje, una comida o simplemente determinada época de nuestra vida.

Probablemente por eso resulta tan difícil describir un aroma solamente con palabras.

Podemos hablar de cítrico, floral, dulce, herbal o amaderado.

Pero finalmente el aroma se experimenta.

Y detrás de esa pequeña botella, ese sahumerio o ese aromatizador puede existir una combinación sorprendente de plantas, procesos de extracción, química, formulación y creatividad.

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